
De una comunidad educativa a un escenario internacional
El Festival Internacional de Bandas Marciales Ciudad de la Luna nació en 2023 como una iniciativa del Liceo Lunita de Chía, después de uno de los períodos más difíciles para la educación, la cultura y la vida colectiva: la pandemia.
Durante ese tiempo, los niños y jóvenes perdieron muchos de los espacios que les permitían encontrarse, crear, ensayar, compartir y expresarse. Al retomar la presencialidad, el Liceo Lunita de Chía fortaleció nuevamente su banda marcial, no solo como una agrupación musical, sino como un proceso educativo basado en la disciplina, la coordinación, el trabajo en equipo, la identidad y la construcción de comunidad.
De ese proceso surgió una visión más amplia: crear en Chía un escenario propio donde las bandas pudieran reunirse, mostrar su talento y reconocer el valor artístico y formativo de los niños y jóvenes que dedican gran parte de su vida a la música.
Así nació, el 13 de mayo de 2023, el Primer Festival Nacional de Bandas Marciales Ciudad de la Luna, una jornada que convocó bandas de diferentes regiones del país y llenó de música, color y folclor las calles y escenarios de Chía. La primera edición anunció la participación de 24 agrupaciones nacionales y tuvo como punto central la Concha Acústica del municipio.
En 2024 se desarrolló la segunda edición, consolidando el festival como un encuentro anual del movimiento bandístico colombiano y fortaleciendo la participación de agrupaciones nacionales en el municipio.
El crecimiento del proyecto permitió que, en 2025, el festival trascendiera las fronteras nacionales y recibiera delegaciones internacionales. Bandas procedentes de países como México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Venezuela compartieron escenarios, repertorios, experiencias y tradiciones con agrupaciones colombianas, convirtiendo a Chía en un verdadero punto de encuentro cultural iberoamericano.
En 2026, la cuarta edición representó una nueva etapa de consolidación. Durante varios días, Chía recibió decenas de delegaciones y miles de artistas nacionales e internacionales. Desfiles, conciertos, encuentros culturales, actividades en municipios vecinos y presentaciones de diferentes modalidades demostraron que el festival había dejado de ser únicamente un evento escolar para convertirse en una plataforma de intercambio artístico, educativo y territorial.
Un proyecto construido desde la autogestión
El Festival Internacional de Bandas Marciales Ciudad de la Luna no nació de un gran presupuesto ni de una estructura institucional previamente financiada.
Ha sido construido desde la autogestión del Liceo Lunita de Chía, el esfuerzo de su comunidad educativa, el trabajo de maestros, estudiantes y familias, y la tarea permanente de tocar puertas, buscar aliados y movilizar voluntades.
Cada versión ha implicado gestionar transporte, alimentación, hospedaje, escenarios, logística, seguridad, comunicaciones, reconocimientos e instrumentos para las delegaciones participantes. El crecimiento alcanzado es el resultado de una comunidad que ha decidido convertir los recursos limitados en oportunidades reales para los jóvenes.
Esa capacidad de organización constituye uno de los principales valores del festival: demostrar que una institución educativa puede liderar un proyecto internacional, activar culturalmente un territorio y generar nuevas oportunidades para niños y jóvenes mediante la música.
Más que un encuentro de bandas
El festival integra:
Uno de sus resultados más significativos ha sido la creación de relaciones que continúan después de cada edición. Por ejemplo, FUNDASUR, agrupación venezolana reconocida como ganadora de la edición 2025, participó posteriormente en encuentros culturales en Barranquilla como parte de un proceso de intercambio y proyección artística.
Una plataforma que continúa creciendo
Hoy, el Festival Internacional de Bandas Marciales Ciudad de la Luna representa una de las expresiones más importantes del compromiso del Liceo Lunita de Chía con la educación, la música, la cultura y la internacionalización.
Desde Chía, conocida como la Ciudad de la Luna, el proyecto continúa abriendo caminos para que niños y jóvenes puedan presentar su talento, conocer otras culturas y comprender que el arte también puede llevarlos a escenarios que antes parecían inalcanzables.
Cada fotografía, video, noticia y testimonio que aparece en esta sección hace parte de una historia construida colectivamente: la historia de una comunidad educativa que, sin contar con grandes recursos, logró convertir una banda escolar en un movimiento cultural capaz de unir territorios y países.
La música fue el punto de partida. La educación, la cultura y la hermandad entre los pueblos se convirtieron en su propósito.




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