A través de nuestro Vía Crucis, vivimos un espacio creado por nuestros estudiantes y para nuestros estudiantes, donde cada imagen refleja no solo una representación, sino un sentir colectivo lleno de respeto, creatividad y sensibilidad.
Cada altar, cada detalle y cada vestuario fue construido con dedicación y amor, evidenciando el talento de nuestros niños y jóvenes, así como el valor del trabajo en equipo y la unión como comunidad educativa.
Más allá de lo simbólico, este encuentro se convirtió en un momento de reflexión, conexión y acompañamiento, recordándonos la importancia de generar espacios donde nuestros jóvenes puedan expresarse, encontrarse y fortalecer su interior en medio de una realidad que muchas veces los desafía.
Gracias a todos quienes hicieron posible este día tan especial

Estas imágenes son testimonio de lo que somos: comunidad, compromiso y esperanza
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